Ya es costumbre, cada setiembre trae sus propias tormentas.
Esta vez no se trató de un ciclón, pero fue tremendo.
Parte de Montevideo se pobló de granizo la tarde del jueves.
Cada vez que hay viento fuerte, que supera los cien km., nos preguntamos lo mismo ¿aguantarán las parabólicas en su lugar?
La que no soportó los vientos esta vez, fue la antena de un proveedor de TV para abonados, que todavía no asume su titularidad.
Le hemos preguntado a una de ellas (la candidata a responsable) pero declinó ser la propietaria.
La cuestión es que de su punto de ubicación, unos 17 metros sobre el terreno y con una altura mas o menos de unos 6 o 7 metros, se desplomó una antena de UHF arrastrando cosas en su camino.
En mi caso, los daños fueron menores, no así al dueño del cantador solar vecino.
No está claro según el vecino, que haya sido el mamotreto de UHF que rompiera en su caída el calentador solar.
Pero los daños existieron.
Algún líquido ácido manchó el plato de mi antena motorizada y de una antena fija cercana. Y algo nos partió la tapa de un lnb Quad.
Y el mamotreto no cayó de la azotea por casualidad, en tal caso, hubiera sido un proyectil tremendo capaz de causar daños a las personas.
Lo bueno de esta noticia es que si uno instala las parabólicas como se debe hacerlo, aguanta vientos superiores a los 100 km.
Ya soportaron años atrás mas de 120 km. Y siguen ahí, en este caso, sin siquiera girarse un milímetro.